Este proyecto de diseño e ilustración para el poemario El sendero de la vida nace desde la amistad, concebido como un regalo especial para un amigo con el fin de preservar y dar vida a los poemas de su abuela. A través de una propuesta visual sensible que combina el dibujo en escala de grises con toques selectivos de color, el trabajo arropa la voz de esta mujer, transformando sus vivencias de posguerra y sus recuerdos en Torreperogil en un emotivo legado familiar. Desde el retrato generacional de la portada hasta las delicadas metáforas del interior (como el plato con rosas o el paisaje olivarero), cada ilustración actúa como un puente entre generaciones, equilibrando la crudeza del pasado con la calidez del recuerdo para homenajear las raíces y la historia de su abuela.